domingo, 18 de marzo de 2007

EN EL CIRCULO DE ESPERA

Poco a poco se acerca una temporada más de la Liga Mexicana de Béisbol, la que sin lugar a dudas entre sus cambios positivos se encuentra la apertura y expansión a otras plazas.

Por Ko Woo / Especial para EL NOTERIO

TJ, C.D.L.F.- Aquí en la frontera, el banquete comienza a cocinarse. Un equipo de tradición como los Diablos Rojos del México es sin duda alguna un buen sinodal para el equipo equino manejado por Alex Taveras.
La realización de la Copa Gobernador comienza a ponerle sabor al béisbol de la Liga Mexicana de Verano, donde las diferentes directivas han trabajado a tambor batiente.
Desde los renovados Tigres de Quintana Roo hasta los Dorados de Chihuahua con su imagen “revolucionaria”, pasando por los Pericos del Puebla, quienes buscan atraer una mayor base de aficionados ahora que son el único equipo en la ciudad angelina.
Pese a que los Tigres ganaron hace un par de temporadas el título de la LMV representando a la Angelópolis, esto no bastó para buscar las posibilidades de mudarse a otra plaza y ahora debutarán en Cancún, donde esperamos que la afición responda ahora en este proceso de reconstrucción, posterior al Huracán Wilma.
Hace un par de noches veíamos el programa “Animal Nocturno”, conducido por Ricardo Rocha y Patricia Llaca desde Chetumal, Quintana Roo.
Entre los invitados especiales figuró el gobernador de dicho estado Felix González Canto, a quien tuvimos la oportunidad de conocer durante la Olimpiada Nacional de 2005.
González Canto destacó que ahora el compromiso para el estado es tratar de atraer una mayor derrama económica, lo cual poco a poco se ha estado cristalizando luego del largo proceso de reconstrucción de zonas de vital atractivo turístico como Cancún y el resto de la Riviera Maya.
La llegada de inversionistas en el rey de los deportes es otro de los retos. Tras haber dejado la Ciudad de México y alojarse temporalmente en Puebla, ahora emigran al sureste.
Los cambios son parte de la misma pelota caliente, aunque esperamos que ahora los felinos puedan sentar raíces y arraigo entre la afición quintanarroense.
Sin duda alguna al alojarse ahí los Tigres, darán pie a una nueva rivalidad, la que varios podríamos calificar ahora como el Nuevo Clásico del Mayab al tener a dos equipos felinos ahora, en la península yucateca. Los actuales campeones, Leones de Yucatán tendrán como vecinos cercanos a los Tigres de Quintana Roo. Un verdadero banquete con sabor a trova, a ritmo de Guty Cárdenas.
En Chihuahua, los viejos tuneros se han convertido en Dorados. Y con ello, las franquicias ubicadas en el norte del país son ahora cuatro al considerar, a parte de los propios Potros, a las novenas de Saltillo y Monterrey.
Así las cosas, la Batalla del Norte, será más pareja, al tomar en cuenta que Baja California, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, es decir, cuatro de los seis estados fronterizos, tienen a un representativo dentro del béisbol profesional.
Esto tomando en cuenta a la Liga de Verano, pues si hablamos de la del Pacífico, es ya otro boleto a parte al incluir a Sonora y a Sinaloa, otras dos entidades de gran tradición y de la que han salido infinidad de jugadores de exportación hacia las Grandes Ligas.
Sin embargo, no todo es ni será fácil, pues viviendo en el México futbolizado, la Liga Mexicana navegará nuevamente contra la corriente. Hay patrocinios y acuerdos con la televisión, aunque las entradas en las plazas del centro del país consistirán el principal reto.
Lugares como el Foro Sol en la ciudad de México registran los niveles más bajos cuando irónicamente uno de los usos primarios de este deporte ha sido el béisbol junto con el automovilismo.
Pero a pesar de todo se mantiene el optimismo entre los directivos de equipos y ejecutivos de la LMB, donde pese a las críticas, realmente la clase existe entre quienes toman las decisiones.
Sabemos que las comparaciones son odiosas e innecesarias. Respetamos mucho al fútbol soccer por su nivel de popularidad, audiencia, penetración y posicionamiento en el terreno global.
Aún así, la idiosincrasia del futbolista mexicano contrasta con la del pelotero mexicano. A este desde pequeño se le inculca el valor del trabajo en equipo y la actitud de ser, saber y sentirse ganador.
Esto también se percibe entre el hecho tener el poder y tener liderazgo. Como un ejemplo, basta conversar con gente como Alejandro Hütt, la familia Peralta o don Roberto Mansur, por un lado, y escuchar las eternas rebatingas de Justino Compean, Enrique Bonilla o Decio de María, por el otro. Por eso, prefiero escuchar mil veces, el eterno “No, no, no, díganle que no...” de Ernesto Jerez, de quien siempre gustamos parafrasear las siguientes palabras a manera de cierre en esta columna: “Que no se diga nada más, sólo ¡¡¡playball!!!”.