sábado, 16 de agosto de 2008

ERIKSSON Y MAXIMILIANO


Por Julio Arturo COUOH


CIUDAD DE LAS FALACIAS, Ago 16 de 2008.- Dicen que las comparaciones son odiosas. Tal vez esta parezca absurda, pero al igual que la política el fútbol mexicano es un verdadero circo y esto ha quedado demostrado a través de la historia.
Sven-Goran Eriksson llegó como no sucedía desde hacía mucho con la llegada de Cesar Luís Menotti de Argentina a principios de los 90’. Pues hay que mencionar que tanto Ricardo Antonio Lavolpe como otras figuras entre ellos Bora Milutinovic, aunque extranjeros se hicieron como técnicos en el seno del balompié azteca.
En la historia de las intervenciones europeas en México, a Maximilano de Habsburgo los conservadores le habían prometido un Imperio.
La elite del poder en el fútbol mexicano conformada por los dueños, además del triunvirato de Justino Compeán, Decio de María y Enrique Bonilla, le prometieron el jugoso botín que indigestó al más liberal y revolucionario de los futbolistas: Hugo Sánchez Márquez.

El carruaje del futbol
Al igual que en la telenovela histórica de “El Carruaje”, Hugo se encuentra ahora en un exilio itinerante y fue víctima de sí mismo. Al llegar a México el noble austriaco Maximiliano, acompañado de la emperatriz Carlota, se instaló en el Palacio de Chapultepec y bautizó a una de las calles cercanas al hoy Paseo de la Reforma como los Campos Elíseos, por recordarle la legendaria “Champs-élysée” en Francia.
Se dice que Eriksson vive celosamente escoltado en un condominio de lujo cercano a la zona de Polanco y desde su departamento se contempla el Bosque y el Lago de Chapultepec.
Maximiliano se rodeó de militares experimentados y también de asesores extranjeros. Otros de los que formaban su cuerpo marcial de élite, eran criollos, peninsulares y descendientes de familias francesas acomodadas como la del general Miguel Miramón, por ejemplo.
Muchos de los potentados de origen europeo habían encontrado su hogar en la turbulenta América hispana con intereses de por medio y por defender, en la otrora Nueva España. Para eso llegó Maximiliano, aunque con una visión romántica, aquella en la que creía que el pueblo mexicano realmente lo apreciaba y lo recibiría como el líder que esperaban.
Pero encontró una nación con los grupos de mayor influencia política dividida y en la que imperaba la inequidad, la pobreza económica y una gran pobreza intelectual, carente de preparación, educación y formación en el grueso de la población.

Divisionismos
Eriksson llega a un fútbol mexicano en el que también imperan las divisiones, pero con fuertes intereses económicos capaces de frenar el desarrollo de los jugadores. Al igual que el noble de Habsburgo, que se rodeó de criollos y “europeófilos” ahora ha llamado a los extranjeros naturalizados y surgen las críticas a su plan de trabajo.
Ante ello se encuentra, una afición amante del balompié con una prensa acostumbrada más a los dimes y diretes, los roles, resultados y tradicionales esquemas informativos que ofrecen el mismo producto, pero no una cobertura analítica a fondo, la cual genera mayor confusión en el espectador ante el un marasmo de la de por sí viciada futbolización mediática.
Como muestra basta un botón. Estamos en plenos Juegos Olímpicos y jerárquicamente el Caso Eriksson y la convocatoria de los extranjeros junto con el regreso de Blanco eclipsa por momentos la situación que se vive en torno a los atletas mexicanos en Beijing, donde nuevamente hubo muchos que se quedaron en el camino, en el “ya merito”. Pero hay que hablar más del futbol. Y al hablar de deportes olímpicos hay que hacer más circo con Omar Chaparro y Eugenio Derbez. Con Tacherito y compañía.
La banca se encuentra casi concentrada en manos de capital español. Al petróleo lo sumergen en una enlodada campaña de “lobbying”, donde dicen que todo estará bien y mejor que antes y mientras tanto hay que seguir hablando de la polémica derivada de la convocatoria de Augusto o el regreso de Blanco.

La experiencia global
“Si tienen un pasaporte mexicano, ellos son mexicanos y pueden jugar como tales”, ha resaltado el sueco, quien está acostumbrado a críticas mucho peores como las que se viven en la prensa inglesa o en el viejo continente.
En la Gran Bretaña, Italia, Brasil o Argentina las pedradas son verdaderamente duras. En México sólo es polémica “light”, solo son dimes y diretes y hasta ahí. Las presiones son mayores en Sudamérica, por ejemplo, de lo contrario habría que preguntarle al propio Lavolpe.
De España, ni se diga. Y aun así el vasco Aguirre ha demostrado que a parte de resultados, un técnico tiene que saber “aguantar”. Es por eso que Eriksson a diferencia de dos de sus antecesores tiene un “handicap” a favor como en el golf.
Unos lo ven como Quetzalcóatl en su regreso, otros lo ven como un extraño, aunque muchos esperan que realmente no termine fusilado como el archiduque austriaco. Pero, al hablar de naturalizados convocados aquí viene otro punto interesante. ¿Por qué no hacerlo con aquellos atletas que cuentan con amplio potencial olímpico?
En las carreras hechas en México, existe una notoria colonia de fondistas originarios de Kenia que recorren todo el país para llevarse las bolsas ganadoras de competencias de 10, medios o maratones completos.
La única mujer que pudo ganarle a Ana Guevara fue Tonique Williams, originaria de las Bahamas, un país que en el fútbol solía ser uno de los “clientes” para el otrora Gigante de Concacaf. La población de Bahamas es mucho menor a la de México y sin embargo en estas zonas del caribe los atletas afroantillanos dan la cara por sus naciones en Juegos Olímpicos.

La balada de los refugiados
Lopez Lomong, abanderado de la delegación estadounidense no nació en Estados Unidos. Lomong es un inmigrante sudanés que llegó al continente americano en calidad de refugiado.
Nastia Liukin una de las mejores cartas de los vecinos del norte, nació en Moscú y compitió por los Estados Unidos en las pruebas de Gimnasia Artística. Sus padres, Valeri Liukin y Ana Kotchneva vivieron la época dorada del deporte soviético, cuando eran aislados de sus familias, tomados por el estado y obligados a convertirse en deportistas de alto rendimiento.
En aquellos tiempos Liukin y Ktochneva hubieran sido vistos como “desertores” al saber que el destino de su hija estaría en el occidente.
Al igual que ella ha habido otros casos como inclusive los del entrenador rumano Bela Karolyi, quien nació en Rumania y es hoy en día una de las figuras más respetadas en la gimnasia en Estados Unidos como entrenador y comentarista de la NBC.
El mejor exponente de la halterofilia de todos los tiempos, Naim Süleymanoğlu nació en Bulgaria, pero debido a las presiones políticas del gobierno comunista, desertó a mediados de los 80 en Australia. Poco después se naturalizaría turco y competiría por la nación otomana en Seul 88, Barcelona 92, Atlanta 96 e inclusive en Sydney 2000, donde desafortunadamente no pudo ganar medalla. Empero, sus tres oros quedan como el brillante logro en la historia de un refugiado que volvió a sus raíces en la península de Anatolia. Este debate apenas empieza y sin lugar a dudas, continuará…