martes, 5 de agosto de 2008

BITACORA OLIMPICA DESDE MONTERREY

Por: Arturo “Clutch” Amador

MONTERREY, Nuevo León.— Amables amigos. Es para mi un verdadero placer saludarlos ahora desde un nuevo refugio al que consideramos este naciente espacio.
Escribimos a las faldas del “Cerro de la Silla”, con un clima que rebasa los 35 grados centígrados y tan cerca de una de las catedrales del fútbol mexicano y del fútbol mundial como el llamado “Volcán” o Estadio Universitario, que hace 22 años fuera una de las sedes de la Copa del Mundo de México 86’.
Es nuestra primera vez en la llamada Sultana del Norte, donde nos sorprende el movimiento en sus calles, sus avenidas y distribuidores viales, con un ambiente tan metropolitano y a la vez tan de “provincia” como dirían los capitalinos.
Este 2008 es un año auténticamente especial, por la sencilla razón de que la brújula deportiva apunta hacia Beijing, muy a pesar de los dimes, diretes y la controversia que se ha desatado durante el viaje de la antorcha olímpica alrededor del mundo.
En el otro extremo también se encuentra un detalle especial incapaz de descuidarse o de pasar por alto y que es la razón que nos obliga a comenzar esta nueva aventura compartiendo con todos ustedes estas humildes líneas.
La a veces criticada Olimpiada Nacional, se ha convertido en el punto de arranque de muchos sueños para muchachos dentro del deporte mexicano, lleno de vicisitudes, controversias, pugnas, disputas y divisiones que hacen que el atleta siempre termine pagando los platos rotos.
Creo que aún hay tiempo de que reine la esperanza y en medio de los problemas políticos y de inseguridad que imperan en México, vitales herramientas de desarrollo humano y que sirva para retomar valores se encuentra la cultura.
Hablamos de cultura en un tono incluyente, no solo limitado al quehacer artístico, sino también al deportivo, y es que quiéranlo o no algunos, el deporte es una manifestación y una forma superior de cultura.
Desafortunadamente en México adolecemos de una cultura física plena como en otros países, como por ejemplo Cuba, nación que ha exportado un modelo extraordinario, producto de muchos años de trabajo y de muchos retos tanto en el terreno político como económico por razones que todos conocen.
China es otro caso que se ha sumado a la búsqueda y adaptación de un modelo de desarrollo basado en el intercambio deportivo y lo visto en la pasada Serie Mundial de Clavados en el CAR de Tijuana, es otro gran ejemplo y una probadita del poderío asiático.
Estos dos referentes han servido de contribución y apoyo para el desarrollo deportivo de las categorías infantiles en el país, al ver como muchos metodólogos, especialistas y entrenadores colaboran hoy en día con los diferentes institutos deportivos en toda la República Mexicana. Pero, aún falta mucho camino por recorrer.
Sin embargo, las semillas han comenzado a sembrarse y es necesario evitar que este árbol que apenas retoña, se seque y que sea tan solo la raíz de una inmensa huerta de talentos deportivos y sobretodo de mejores ciudadanos con calidad humana y compromiso comunitario.
Este ultimo es a final de cuentas el verdadero sentido del nuevo patriotismo que va mas allá de ataviarse con camisetas, pintarse la cara y celebrar alrededor de un monumento lo que solo es un resultado.
Es entonces cuando se considera como importante volver a las raíces y retomar las palabras de un gran lider como George Young, quien fuera por muchos años, el encargado del alto desarrollo deportivo en la NFL, y posteriormente el hombre que construyera a los Gigantes de Nueva York en los años 80.
George Young, la familia Mara y la familia Tisch, un gran equipo que hizo historia detrás de otra gran franquicia, resumio su filosofía formativa y de trabajo en una sola frase: “The future is now (el futuro es ahora)”.